Despido Disciplinario - art. 55 ET - ¿qué requisitos se debe observar para que no sea improcedente?

publicado a la‎(s)‎ 22 feb. 2016 3:56 por Joao Paulo Borges   [ actualizado el 22 feb. 2016 3:56 ]
¿Qué requisitos debe cumplir la carta de despido por razones disciplinarias (cuando no se trata de representante de trabajadores) so pena de que el despido sea declarado improcedente?

    Sobre esta cuestión, aparece como doctrina de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo lo siguiente:

Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de mayo de 2008:

"El artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores establece que "el despido deberá ser notificado por escrito al trabajador, habiendo figurar los hechos que lo motivan y la fecha en que tendrá efectos". Esta exigencia ha sido reiteradamente interpretada por la Sala en el sentido que sintetiza la sentencia de 3 de octubre de 1988, a tenor de la cual "aunque no se impone una pormenorizada descripción de aquéllos, sí exige que la comunicación escrita proporcione al trabajador un conocimiento claro, suficiente e inequívoco de los hechos que se le imputan para que, comprendiendo sin dudas racionales el alcance de aquéllos, pueda impugnar la decisión empresarial y preparar los medios de prueba que juzgue convenientes para su defensa y esta finalidad no se cumple, según reiterada doctrina de la Sala -sentencias de 17 de diciembre de 1985, 11 de marzo de 1986, 20 de octubre de 1987, 19 de enero y 8 de febrero-, cuando la aludida comunicación sólo contiene imputaciones genéricas e indeterminadas que perturban gravemente aquella defensa y atentan al principio de igualdad de partes al constituir, en definitiva, esa ambigüedad una posición de ventaja de la que puede prevalerse la empresa en su oposición a la demanda del trabajador"".

Además, en el caso de conducta continuada, se nos dice, analizando la suficiencia de la carta, que "ha de concluirse que -en el caso, y atendiendo a las particulares circunstancias-, la carta de despido es suficiente; pues no nos encontramos ante unas imputaciones genéricas, sino ante una conducta continuada".

En su Sentencia de 21 de enero de 1990, dice el TS que "La carta de despido tiene imputaciones concretas que permiten articular defensa (sentencia de 13 de marzo de 1986), y es de recordar la doctrina de la Sala de que la concreción de fechas es innecesaria si se está ante conducta continuada (sentencia de 21 de marzo de 1986). En el caso, no puede aducirse falta de concreción temporal de las imputaciones dadas las concreciones de la cuenta corriente y aparte de ello, como se ha dicho, se trata de una conducta continuada, y no se adujo prescripción en la instancia que aparece como cuestión nueva en el recurso" y en las SSTS de 26 de enero de 1987 y 14 de septiembre de 1998, con cita de otras anteriores en las que se había estudiado la cuestión, se dice: "la de 13 de marzo de 1986, que la indeterminación de fechas en las que el empleado incidió en la conducta que se sanciona sólo comporta la invalidez de la carta si esa omisión genera indefensión del trabajador; la de 21 de ese mismo mes, sobre tema análogo, que tal concreción es innecesaria si se está en una conducta continuada; la de 13 de mayo siguiente, que es suficiente la carta de despido que permite comprender al trabajador, sin dudas racionales, la conducta por la que se le despide".

En el mismo sentido, la sentencia de la Sala de lo Social del TSJ de Extremadura, de 11 de enero de 2001, señala: "en la comunicación se imputa a los actores que "en la realización de su trabajo manifiestan constante bajo rendimiento, haciendo caso omiso de las advertencias y negándose a trabajar", además de a dos de ellos, respectivamente, que "no cumple con su función, al permitir tal actitud y no informar de los hechos" y que "ha sido consentidor y ocultador de todos estos hechos y anomalías producidas en el campo de trabajo", términos que no dejan lugar a dudas del motivo que el demandado alega para fundamentar su decisión, que, a pesar de las advertencias que se les han efectuado, los actores, según la comunicación, tienen bajo rendimiento en el trabajo e incluso se han negado a trabajar. Se basa el juzgador de instancia para declarar la improcedencia de los despidos en que se trata de imputaciones vagas, referidas a conductas genéricas y no a actos concretos, pero es que nada impide que un despido pueda fundarse en una conducta continuada del trabajador reiterada a lo largo de gran parte de la jornada laboral y un largo período de tiempo, en cuyo caso, con describir suficientemente esa conducta bastará para cumplir la exigencia de que tratamos, no siendo preciso que, además, se citen situaciones o hechos concretos, ni mucho menos, todos en los que se manifiesta esa conducta";.

En fin, la de 19 de julio de 2010, también de esta Sala, con cita de la de 28 de junio de 1995, aducida por la recurrente, nos dice:

"Se acusa al productor de una conducta continuada -"ha venido aceptando"-, por lo que no siendo unos hechos enumerados sino "una conducta sistemática, cotidiana y pertinaz", huelgan las precisiones cronológicas -las fechas de 17 y 29 de noviembre de 1994, son las de investigación policíaca-. La omisión de la fecha en que fueron cometidos los hechos imputados no invalida la carta de despido cuando se trata de "una conducta reiterada, continuada y habitual" - Sentencias del Tribunal Supremo de 1 y 12 marzo 1984, 21 marzo 1986, 26 enero 1987 y 13 junio 1988, del Tribunal Central de Trabajo de 21 enero y 16 marzo 1982, 19 septiembre 1983, 1 julio 1985, 13 enero y 10 febrero 1987 y del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 16 noviembre 1989 ".

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